Editando...

Un 23, 6 después.

In El cuarto de San Alejo on 23 enero 2012 at 6:00 am

Muchos se saben la historia: estaba aburrida en Bogotá, apareció una buena oportunidad laboral y después de una entrevista telefónica en Navidad, me despedí de mis amigos y llegué al DF.

No puedo decir que fue amor a primera vista – ya había estado en México antes y, la verdad, tuvimos un comienzo difícil. Sin embargo, como buen enamorado que aún guarda esperanzas, la ciudad me convenció con 1,290 motivos* (hasta hoy) para que la quisiera un día a la vez.  Inteligente, supo jugar sus cartas: le mostró a la razón, primero, las posibilidades de lo que podría ser mi vida para después suspirarle al corazón olores, sonidos, imágenes y sobre todo, sabores totalmente encantadores. No hay marcha atrás cuando te conquistan de esta manera.

El 6º aniversario de esta decisión cae en una fecha simpática y curiosa, por decir lo menos: en 2012 – un año de transición que empezó particularmente enérgico, con 29 años y el Retorno de Saturno, el mismo día que empieza el Año Chino (con Dragón incluido como Sui Po para un Perro como yo). No voy a intensear con el análisis de significado, básicamente todo se resume en cambios – transformaciones- espacios para nuevos tiempos.

Volver a empezar, ese será el leit motiv para los días por venir. Voy a disfrutar el remolino inminente y dejaré que me lleve hasta donde tenga que ir; entenderé que llevo años pensando en millones de cosas y que ha llegado el momento de darle una tregua a mi cabeza; honraré el 23 de enero – el día en que dejé todo lo que quería, empaqué dos maletas y empecé de nuevo – para no olvidar que los cambios siempre traen algo bueno. Más que bueno: me trajo a esta ciudad que considero propia.

 

 

*Aquí encontrarán algunas de ellas: 30 razones para amar el DF. 

 

Cuéntame una mentira.

In El cuarto de San Alejo on 14 diciembre 2011 at 5:36 am

Las suposiciones, los sentimientos entre dos y el dolor.

En el discurso general, las personas dicen que prefieren saber la verdad de las cosas antes que vivir engañadas. En lo particular, creo que muy pocos podrían soportar la realidad tal cual fue (o es); sobre todo, si hay involucrados sentimientos o concepciones de quiénes somos y lo que queremos.

Creo que hay situaciones de las que no podemos salir sin sentirnos mal; no importa si nos cuentan la verdad al instante- sí, eres tú, no me gustas lo suficiente y te cambié por otra, por ejemplo – o si nos engañan un rato, te enteras que todo el mundo lo sabía y al final nos terminamos dando cuenta.

Si ésta es la circunstancia y tuviera que elegir entre esas dos opciones,  pediría una esquina: cuéntame una mentira tonta que insulte mi inteligencia. Así sabré que la verdad que quieres decirme me herirá (así no quieras), pero que tienes los suficientes pantalones para no involucrar a otros y hacerlos decidir por tí. El dolor lo manejaremos como una historia de dos. Como siempre debe ser.

El retorno del Señor de los Anillos

In El cuarto de San Alejo on 6 diciembre 2011 at 1:54 pm

Cada 28-29 años aproximadamente, ocurre el retorno de Saturno.  El Señor de los Anillos, como se le llama comúnmente a este planeta, vuelve a la posición que estaba en el día del nacimiento, estipulando una transformación en ciertos contextos y aspectos importantes de la persona que lo vive. Por lo general, este periodo se caracteriza por la duda, reflexión, seriedad y conciencia de lo que somos y queremos ser en el futuro.

Unos días antes de mi cumpleaños, tuve tiempo para pensar de sobra y conversar con personas desconocidas y coyunturales que me ayudaron a poner ciertos temas en perspectiva. Así que, heme aquí, orbitando y en plena transición, con algunas ideas claras, otras un poco confusas y la promesa de compartir lo que he aprendido ahora que llegué a los 29:

  • Las cualidades no discriminan las situaciones. El que es generoso con lo que tiene, también lo será con lo que siente; sucede igual con los defectos.
  • El amor es complicado, porque confundimos el deseo, con el sentimiento y luego, antes de saber qué es lo que queremos, lo encasillamos con un título, que por lo general es de “pareja”. Si entendiéramos que es superior a todo y que podemos y debemos amar a cuántos más sea posible, viviríamos más tranquilos con el tema. No me estoy refiriendo a salir con varios al tiempo, sino a tener conexiones reales, donde la otra persona nos importe de corazón.
  • No hay atajos en la vida; cuando se trata de vivir una experiencia, hay que vivirla completa. Asumirlo, es entender que las situaciones toman su curso, que hay un antes y después, causa y efecto, y que lo que sucede, también pasará. 
  • Pocos remedios en la vida, como un abrazo. A veces, es sólo lo que se necesita.

Seguiría, pero temo que se llenaría de ideas repetidas sobre la felicidad, la trascendencia y ese tipo de conceptos que se ven en libros de autoayuda que, por supuesto, “nadie lee” (¿verdad?). Creo que ese sería mi último punto: se habla de los clichés como mecanismo para estereotipar una situación de la que decimos estar exentos – “yo no soy así, a mí eso no me va a pasar… porque cómo lo sé, lo puedo evitar”. Hasta que pasa. Y nos damos cuenta que aquello que habíamos leído y visto en otros, es real. ¿Mi cliché personal? La belleza, bajo el entendimiento que se tiene realmente, cuando desde adentro se genera.

Como todos los años, agradezco los buenos pensamientos que echen al aire para que cada cumpleaños sea mejor que el anterior; y en este en particular, para que la transición traiga lo que espero. Prometo regresarles los mismos deseos cuando sea su turno.

*Me tomó más de dos meses escribir este post. Una disculpa para quienes esperaban una actualización previa, pero sin sacar este pan del horno, lo demás carecía de sentido. 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 2.816 seguidores