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Debo Debo Debo

In El cuarto de San Alejo on 31 julio 2009 at 7:01 pm

Sé que voy atrasada con el post de la semana… y hay tanto que decir! Por lo que esto es un corto note-to-self para no olvidar que debo escribir algo mañana. Prometo que la espera valdrá la pena.

 

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Dos semanas después y ya tengo post. Espero que lo disfruten! Aprovecho para darles las gracias a todos los que han pasado/leido/comentado y  con esto ampliado los temas de este blog. También a los que me recuerdan que debo cumplir con el objetivo mínimo de una nota semanal.

¡A todos un abrazo muy grande!

Tres palabras

In El cuarto de San Alejo on 24 julio 2009 at 6:21 am

Iba a escribir sobre la sobrevaluación de la belleza en tiempos posmodernos (por citar sólo una parte del status de El Güero) hasta que me topé con una frase que cambió las perspectivas de este post: “es que yo lo sabía…”

Sin importar el contexto de la situación, esas cinco palabras siempre llevan a otras tres que son tan inútiles como inminentes: “te lo dije…”  Mi ser práctico, que busca soluciones inmediatas a los problemas en general, no puede pronunciarlas por considerarlas poco productivas, menos en la cara de quien lo espera. Lo que si puede hacer es intentar explicar porque, cuando emite una opinión, cree que podría ser considerada un poco más en serio.

Creo en la intuición; no como las señales sobrenaturales que nos advierten de los peligros de la vida, sino en ese nudo en la garganta que se aprieta cuando las cosas simplemente no suenan bien, porque lo relacionamos con una situación igual o parecida que ya hemos vivido.  Y como creo en eso, puedo pasar horas, intentando racionalizar eso que sentí para dar un argumento lógico de la situación.

El problema viene cuando no tengo esas horas… o cuando la otra persona es lo suficientemente persuasiva o está exageradamente feliz. ¿Cómo aguarle la fiesta? ¿Cómo decirle que lo que ve puede estar sesgado por la emoción del momento? ¡Eso me gana! Entonces pienso que puedo estar equivocada, que todos los videos que me armé en la cabeza son sólo invenciones de los peores miedos hechos realidad y que si la otra persona está feliz debe ser por algo.

Inevitablemente y sin importar lo que diga, la frasecita llega. Sólo que esta vez me hubiera gustado que fuera un Auto-Telodije que mostrara  que no me las sé todas y que lo que siento son paranoías de telenovela barata; por lo menos para ahorrarle unas cuantas lágrimas y la desilusión de saber que no todo lo que brilla es oro.

Strudel de Manzana

In These are a few of my favorite things on 18 julio 2009 at 12:12 am

Organizo mi vida en cajitas mentales. No se espanten, soy todo menos psicorrígida; es sólo que pienso que hay cosas que uno debe guardar, porque pueden ser de utilidad en el futuro.  Mi  favorita es la que está marcada con “remedios para la felicidad inmediata” porque además de eficaz, es susceptible a ser compartida – lo que inmediatamente me otorga puntos en el cielo (Ya saben, el que reza y peca, empata!).

Para agrandar mi cajita, hice el ejercicio de mandar un mensaje para que lo completara quien lo leyera. Era simple, sólo tenían que decir en dónde se encontraba la felicidad y empecé por el ejemplo de una de mis hermanas a la que le encanta el Redoxón desde que vivíamos en la 134 con 13 (dirección en Bogotá, para el que esté perdido) y piensa que en una de esos frascos anaranjados está la dicha del día- porque sí, es capaz de terminárselos en menos de 24 horas.

Otras opciones que recibí y que pretendo agregar con sus debidas ediciones son:

  • Una pizza de mozzarella y albahaca – cuando te despiertas en la mañana (algo pasa durante la noche, porque al otro día sabe mejor).
  • Entrar a un OXXO – es la misma fascinación que tengo por las crayolas y colores nuevos, un poco inexplicable.  (esta es una aportación de mi otra hermana, que está feliz porque por fin va a tener esas tiendas en Colombia).
  • Volver a ver a alguien de hace mucho tiempo y que te reconozca y te sonría.

Ahora bien, hay otras muchas como “comer chocolate” que no las considero porque difícilmente se me olvidarían, hacen parte de la memoria colectiva,  entonces ¿para qué incluirlas? En cambio, las clásicas, las que vienen a continuación, me han acompañado durante mucho tiempo y son sólo un poco más originales. Sin más preámbulo, las presento:

  • Hacer una playlist con la música preferida (en mi caso funciona el reguetón) y bailar un rato antes de vestirse en la mañana.
  • Soltarse el pelo y dejar que el viento lo desordene mientras caminas en el pasto descalza.
  • Manejar sola, sin rumbo fijo, sobre todo si es en autopista.
  • Cocinar, pero hacerlo bien- Empiezas yendo al mercado, escogiendo los ingredientes, poniendo la mesa bonita, sacando las copas y toda la demás parafernalia.
  • Si ya andas por el mercado, buscar olores que te recuerden lugares que no has visitado en un tiempo. En mi caso, el olor a guayaba me lleva a la finca de mi abuelo donde pasaba todas mis vacaciones.
  • Flotar en la piscina. No me refiero a nadar, sino al básico hecho de explanarse como niña chiquita en el agua y dejar que el agua solamente cubra las orejas, mientras tu barriga se quema en el sol.
  • Comprar muchos M&Ms y comérselos por colores (eso también funciona con las berries, pones en una taza fresas, arándanos, moras y demás y te las comes una por una).
  • Dormir arrunchado en una cama grande, sin preocuparse por el tiempo.

La lista puede ser interminable, sólo escribo mis favoritos.  Como siempre, hay espacio para hacer de esta caja algo más grande, por lo que, si tienen una mejor idea, siéntanse con la confianza de compartirla- los créditos serán suyos-

Si se preguntan por el título de este post, piensen en la novicia rebelde.

Las mujeres alrededor

In El cuarto de San Alejo on 9 julio 2009 at 7:12 pm

Tema trillado: las mujeres no nos llevamos bien. En las conversaciones abundan frases como “son muy egoístas y envidiosas” o “aprovechan cada oportunidad para hablar mal entre ellas” y – la mejor de todas – “¿tener una jefe mujer? no, gracias!”

Antes de empezar, tengo que aclarar que no me criaron en perspectivas de género, tampoco soy feminista y sé muy poco del tema, por lo que el objetivo de este post no será ese.  Lo único que tengo que decir a mi favor es que toda la vida quise ser de esas mujeres independientes y arriesgadas, con maletín en mano y vistiéndome elegante (sí, así me veía de chiquita) que cuando hablara, la gente me pusiera atención.

 Además, mi familia la rige un matriarcado, fui a un colegio de niñas, estudié una carrera que en Bogotá es prácticamente femenina y trabajo en una agencia donde la minoría son hombres. Irónicamente, tengo pocas amigas –contando a mis dos hermanas, que son la mejor compañía-

Cuentas más, cuentas menos, por mi vida han pasado 1,000 mujeres que probablemente tengan los mismos sueños que yo y de las que, debo confesar, en algún momento no he hablado bien de ellas – y seguro ellas de mí, tampoco- por diferentes razones. (¿Vale la pena mencionarlo? Todos saben a que me refiero)

Paranoia, fina atención a los detalles… Nosotras sabemos como llegar a un punto y decir lo que queremos sin siquiera mencionar una palabra. Y como lo hacemos, cuando alguien más concibe un gesto o voltea la cara, asumimos que tiene cierta intención. A partir de ese punto se arma la de Troya. Cada comentario que aparezca de ahí en adelante reforzará lo que pensamos “quiso decir”.

Podría casarme con la idea de que definitivamente es mejor tener amigos hombres y que las mujeres no somos capaces de ser amigas entre nosotras, pero estaría dejando de lado a cierta parte de mi convivencia que, en días como hoy, agradezco que estén cerca. También negaría el hecho de querer ser un día jefa de alguien, con el deseo de que pueda juzgarme como persona y no como mujer. Por último, obviaría la amistad con mis hermanas, que son más cercanas que cualquiera, y con las que he construido un vínculo inquebrantable.

Entonces sí, me resisto a pensar que no podamos ser amigas, tratarnos bien, decirnos las cosas de frente y sin herirnos, perdonar y seguir adelante, pasar por alto la mala decisión en el vestuario y los kilos que eventualmente ganaremos – o perderemos en dado caso (y que Dios me oiga!).

 ¿Qué tal si hacemos una anotación personal-mujeres que me leen- de crear un vínculo mejor con las que tenemos alrededor? A mi no me queda de otra…

La Caja de Pandora

In El cuarto de San Alejo on 3 julio 2009 at 5:19 pm

Comida de la oficina, 4pm: sale el tema de twitter… “abrí mi cuenta y ahora, ¿qué? La verdad no le encuentro el chiste”. Sólo entorno los ojos, si supieran cuantas historias increibles me han pasado desde que estoy ahí. Alguien en la mesa dice que le da miedo que la gente la persiga…

 ¿Por qué quieres hablar con gente desconocida? No tengo más que una respuesta: porque la gente allá afuera es divertida e interesante y me puede mostrar mundos y conversaciones diferentes; que de otra manera sería imposible conocer.

Sigo (no persigo) a un grupo de gente bien particular, amigos entre ellos en la vida real. Su humor con tintes politicos y coyunturales es algo que no veía hace mucho tiempo (admiro aquello de lo que carezco),  sus recomendaciones para restaurantes y planes siempre son acertados y sus blogs están llenos de información/anécdotas/imágenes de las que me declaro aficionada. ¿Cómo más hubiera sabido de ellos si no fuera por twitter? La posibilidad de que me los hubieran presentado en alguna reunión es mínima – y además, después de eso, habría que darles seguimiento, tener una excusa para volver a hablar, poner un tema etc. Acá todo es rápido: información y cercanía a la vuelta de la esquina (o a la distancia de un tweet).

Como ellos, hay otros personajes a los que sigo por diferentes intereses y con los que las conversaciones también son bien características. De hecho podría hacer una lista larguísima de personas con las que después de hablar mucho tiempo,  los conocí en persona; a los que no quise saludar por pena (con su respectivo y bochornoso tweet por no hacerlo); y otros que, gracias a su personalidad 2.0, han resultado de un inmenso beneficio (algunos conocen la historia del guru que me hizo la vida más fácil cuando decidió compartirme su estrategia de social media en un segundo).

Los adictos tienen su cuento, este es el mio (sin muchos detalles).  Está abierto el espacio para comentar y contar la historia personal- o hacer preguntas si no es claro todo lo anterior. Al final, ese es el web mood  del que soy fan.

P.D: El post lo publiqué, precisamente, por un acuerdo que hice en twitter con alguien a quien sigo y conocí hace poco.  La diferencia es que él si escribe ”en la vida real” y no sólo por este medio.   
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