No hay nada más fascinante que contar una historia de amor, así sea la de alguien más.
Los que pasan por acá se habrán dado cuenta que hay una categoría que se llama Cuentos de otros, donde pretendo -o por lo menos, intento- agrupar todas las historias de amor reales que me sé. La idea es que no vivamos únicamente del romanticismo de las películas domingueras, sino que estas historias nos confirmen la posibilidad de enamorarnos por lo menos una vez en la vida, sin el recurso de la protagonista estilo Cenicienta (aplica para los hombres, igualmente) tan usado en el tiempo. La explicación, para no repetirla, la pueden encontrar aquí.
Pues bien, esta categoría ha permanecido abandonada por algunos meses, porque no he encontrado historias con el permiso de contar. En mi opinión, quién encuentra el amor verdadero (que no es igual al eterno y con el que al final se casan) debería tener la obligación de compartirlo con los demás, en agradecimiento a la causalidad de la que fue parte; ¿Saben lo dificil que es encontrar a alguien así? ¿La probabilidad de toparse en el momento indicado? Nada en el mundo es gratis y son pocas las veces que se paga un precio justo. Así que acá pueden encontrar una ventana para pagar su peaje: si tienen una historia inspiradora, que crean que el mundo (de Luciana) deba saber por lo especial que es o fue, escríbanme a lucreciaser@hotmail.com -
La idea es que nos podamos sentar a conversar un rato, así que sólo es necesario que me cuenten un resumen en el correo, para que después la desarrollemos juntos. Toda confidencialidad será guardada y los nombres, cambiados, si eso se requiere.
Estaré esperando sus historias.