Hagamos un ejercicio juntos, en el que te imaginas todo lo que va a pasar en los próximos 4 ó 5 minutos.
Suena una caja marcando el ritmo y te das cuenta que mi pie lo sigue por debajo de la mesa. Me volteo hacia la pista, intentando que veas que muero por bailar, pero no quiero decírtelo. Pasan menos de 15 segundos, y por estar exhorta en los pasos de otros, no me doy cuenta que atravesaste unas cuantas mesas, para poner tu mano en mi hombro descubierto y pedirme que te acompañara.
Cuando llegamos a la pista, el piano ya nos ha dicho qué canción es y confieso emocionada que es una de mis favoritas. Pones tu mano en mi espalda baja, me acercas con determinación y siento un corrientazo tan intenso como corto. “Hueles muy bien”, a lo que yo responderé con la mejor sonrisa. En ese momento, me pierdo; acepto que no mandaré esta vez, por los próximos minutos, y me rendiré a lo que tu cadera decida. Ruego porque sí tengas ritmo, de lo contrario, me tocará ignorar la voluntad que marca mi oido, rezar para que la canción sea corta y seguir tus pies así no vayan con la música. Si es el caso, anotaré que tenemos que bailar más seguido, hasta que te acostumbres a dejarte guiar por la percusión.
Nos acomodamos perfectamente, tus pies entre los mios, dominantes. Decides empezar despacio y tranquilo, mientras que descubres que sí puedo dejarme llevar. En ese momento aprovecharé para enseñarte discretamente que es mejor bailar tan cerca como sea posible; llevando mi mano del hombro a tu espalda y asegurándome que se quede ahí por un tiempo.
Las trompetas aparecen, indicando que estamos justo en la parte más divertida. Damos algunas vueltas totalmente coordinados y cercanos, sintiendo que no hay mejor pareja en la pista que nosotros. Susurras algo imperceptible a lo que yo entornaré los ojos, sonriendo una vez más, segura de haberte dejado intrigado. La conversación vendrá después; por ahora mis brazos caen alrededor de tu cuello y los tuyos toman mi cintura, manejándome como si fuera liviana. Así me haces sentir, porque mis pies casi no han tocado el suelo y eres capaz de llevarme paseando por todo el salón, mientras me miras concentrado, sin querer parecerlo.
En el coro, canto (siempre lo hago) y paso las manos por mi pelo suelto, distrayéndote para soltarme. Sigo bailando, ahora sola, me volteo para darte la espalda y mirarte por encima del hombro, retadora. Por dos segundos, debes ver la forma para atrapar mi cadera de nuevo y hacer que te siga. Es un juego divertido en el que caes porque quieres. Sabes que volveré para abrazarte, porque las canciones como las novelas, deben terminar bien.
Ahora que ya te dije todo lo que va a pasar, arriésgate y baila conmigo la próxima vez que escuches cualquiera de estas canciones (o alguna otra parecida).
¡Increíble ejecicio! 4-5 minutos… ojalá hubieran sido más. Cada frase iba agregando un componente al escenario que describías. Pude verte, pude escuchar la música, pude ver la pista, la gente, tus miradas y sonrisas. ¡Maravilloso en verdad! ¿Y sabes lo que más me gustó? Que por unos minutos lograste lo que yo en una vida no he conseguido: bailar con ritmo y disfrutarlo
Gracias por este obsequio matutino. Como siempre un gusto enorme leerte. ¡Que estés muy bien! Ahh, y gracias por publicar más seguido! ¡Todos te lo agradecemos!
p.s.
Por cierto, hice click en el link para escuchar las canciones, pero la lista aparece vacía
¡Gracias por bailar conmigo! (Y no dejarme sentada) Pero sobre todo, por pasar siempre a leerme. No sabes el gusto que me da.
Creo que ya pude arreglar la lista. La hice en Grooveshark y, en caso de que no funcione de nuevo, la puedes encontrar también en este link: http://tinysong.com/p/4c6dD
(Estoy cumpliendo mi promesa a medias, la frecuencia de publicación debería ser más alta. En esas estoy trabajando para que no se olviden que escribo.)
Un abrazo!
¡Quien agradece soy yo! “Ruego porque sí tengas ritmo, de lo contrario, me tocará ignorar la voluntad que marca mi oido, rezar para que la canción sea corta y seguir tus pies así no vayan con la música.” Conmigo la canción se te haría eterna y terminarías por bailar como se debe, con ritmo y sabor, ignorando que mis pasos vayan completamente en contra de la música. Lo bueno es que estamos en ese mundo que creaste y todos felices y contentos!
El link ya funciona, ¡muchas gracias!
Escribe cada que puedas. Tus fieles lectores sabremos esperar. ¡Que estés muy bien!
Me encantó tu selección musical, aunque admito igual que HN@GDL que tengo pies de plomo me encantaría verte bailar ya que si lo haces como escribes debe de ser todo un espectáculo…
@DiegoPR1
Siempre he creido que los pies de plomo no existen; sólo son un accidente cuando hay demasiada atención en la técnica : ) La gracia es dejarse llevar….
Agregaré unas canciones más a ese playlist, me cuentas qué te parecen.
Gracias por pasar a leer!
SImplemente vivi cada momento, escuche la musica, imagine el lugar fue simplemente increible el ejercicio.
Esos 5 minutos bailando junto a ti me ayudo a terminar un dia de locos.
Me encanta! Esa era la idea : ) Deberías aprovechar y bailar más seguido, ¡vives en Panamá! La fiesta es contínua, ¿qué más se puede pedir? Saludos Ali!