Cada 28-29 años aproximadamente, ocurre el retorno de Saturno. El Señor de los Anillos, como se le llama comúnmente a este planeta, vuelve a la posición que estaba en el día del nacimiento, estipulando una transformación en ciertos contextos y aspectos importantes de la persona que lo vive. Por lo general, este periodo se caracteriza por la duda, reflexión, seriedad y conciencia de lo que somos y queremos ser en el futuro.
Unos días antes de mi cumpleaños, tuve tiempo para pensar de sobra y conversar con personas desconocidas y coyunturales que me ayudaron a poner ciertos temas en perspectiva. Así que, heme aquí, orbitando y en plena transición, con algunas ideas claras, otras un poco confusas y la promesa de compartir lo que he aprendido ahora que llegué a los 29:
- Las cualidades no discriminan las situaciones. El que es generoso con lo que tiene, también lo será con lo que siente; sucede igual con los defectos.
- El amor es complicado, porque confundimos el deseo, con el sentimiento y luego, antes de saber qué es lo que queremos, lo encasillamos con un título, que por lo general es de “pareja”. Si entendiéramos que es superior a todo y que podemos y debemos amar a cuántos más sea posible, viviríamos más tranquilos con el tema. No me estoy refiriendo a salir con varios al tiempo, sino a tener conexiones reales, donde la otra persona nos importe de corazón.
- No hay atajos en la vida; cuando se trata de vivir una experiencia, hay que vivirla completa. Asumirlo, es entender que las situaciones toman su curso, que hay un antes y después, causa y efecto, y que lo que sucede, también pasará.
- Pocos remedios en la vida, como un abrazo. A veces, es sólo lo que se necesita.
Seguiría, pero temo que se llenaría de ideas repetidas sobre la felicidad, la trascendencia y ese tipo de conceptos que se ven en libros de autoayuda que, por supuesto, “nadie lee” (¿verdad?). Creo que ese sería mi último punto: se habla de los clichés como mecanismo para estereotipar una situación de la que decimos estar exentos – “yo no soy así, a mí eso no me va a pasar… porque cómo lo sé, lo puedo evitar”. Hasta que pasa. Y nos damos cuenta que aquello que habíamos leído y visto en otros, es real. ¿Mi cliché personal? La belleza, bajo el entendimiento que se tiene realmente, cuando desde adentro se genera.
Como todos los años, agradezco los buenos pensamientos que echen al aire para que cada cumpleaños sea mejor que el anterior; y en este en particular, para que la transición traiga lo que espero. Prometo regresarles los mismos deseos cuando sea su turno.
*Me tomó más de dos meses escribir este post. Una disculpa para quienes esperaban una actualización previa, pero sin sacar este pan del horno, lo demás carecía de sentido.