Editando...

Cuéntame una mentira.

In El cuarto de San Alejo on 14 diciembre 2011 at 5:36 am

Las suposiciones, los sentimientos entre dos y el dolor.

En el discurso general, las personas dicen que prefieren saber la verdad de las cosas antes que vivir engañadas. En lo particular, creo que muy pocos podrían soportar la realidad tal cual fue (o es); sobre todo, si hay involucrados sentimientos o concepciones de quiénes somos y lo que queremos.

Creo que hay situaciones de las que no podemos salir sin sentirnos mal; no importa si nos cuentan la verdad al instante- sí, eres tú, no me gustas lo suficiente y te cambié por otra, por ejemplo – o si nos engañan un rato, te enteras que todo el mundo lo sabía y al final nos terminamos dando cuenta.

Si ésta es la circunstancia y tuviera que elegir entre esas dos opciones,  pediría una esquina: cuéntame una mentira tonta que insulte mi inteligencia. Así sabré que la verdad que quieres decirme me herirá (así no quieras), pero que tienes los suficientes pantalones para no involucrar a otros y hacerlos decidir por tí. El dolor lo manejaremos como una historia de dos. Como siempre debe ser.

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