“Las necias se quedan solas porque nadie las quiere al final…” me dijeron muchas veces cuando era chiquita. “De mis amigas, las peor comportadas, son ahora solteronas”; se anotaba en la larga lista de letanías con los do’s and don’ts de una niña bien para que no la tomaran como trapero e hicieran con ella lo que quisieran.
Con esto, empiezo una serie de historias que empezaron por el camino “chueco” y que se fueron enderezando con el tiempo. Todas ellas tienen un final feliz, que no significa siempre una boda; en el que los protagonistas se conocieron, quisieron y terminaron por las razones correctas y no las obligadas. Lo hago sólo para confirmar que el amor no es cómo lo pinten y que simplemente sucede cuando se le antoja.
Advierto que tengo el permiso para contarlas e invito a quien quiera ver acá su historia, que me escriba en los comentarios para escucharla.
Para verlas, sólo deben entrar a la categoría Cuentos de otros.
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