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Posts etiquetados ‘amor’

[Inserte aquí su historia de amor]

In Cuentos de otros on 28 septiembre 2011 at 5:56 am

No hay nada más fascinante que contar una historia de amor, así sea la de alguien más.

Los que pasan por acá se habrán dado cuenta que hay una categoría que se llama Cuentos de otros, donde pretendo -o por lo menos,  intento- agrupar todas las historias de amor reales que me sé. La idea es que no vivamos únicamente del romanticismo de las películas domingueras, sino que estas historias  nos confirmen la posibilidad de enamorarnos por lo menos una vez en la vida, sin el recurso de la protagonista estilo Cenicienta (aplica para los hombres, igualmente) tan usado en el tiempo. La explicación, para no repetirla, la pueden encontrar aquí.

Pues bien, esta categoría ha permanecido abandonada por algunos meses, porque no he encontrado historias con el permiso de contar. En mi opinión, quién encuentra el amor verdadero (que no es igual al eterno y con el que al final se casan) debería tener la obligación de compartirlo con los demás, en agradecimiento a la causalidad de la que fue parte; ¿Saben lo dificil que es encontrar a alguien así? ¿La probabilidad de toparse en el momento indicado? Nada en el mundo es gratis y son pocas las veces que se paga un precio justo. Así que acá pueden encontrar una ventana para pagar su peaje: si tienen una historia inspiradora, que crean que el mundo (de Luciana) deba saber por lo especial que es o fue, escríbanme a lucreciaser@hotmail.com -

La idea es que nos podamos sentar a conversar un rato, así que sólo es necesario que me cuenten un resumen en el correo, para que después la desarrollemos juntos. Toda confidencialidad será guardada y los nombres, cambiados, si eso se requiere.

Estaré esperando sus historias.

28 de diciembre

In Cuentos de otros on 29 diciembre 2010 at 6:19 am

Toda historia tiene una introducción

Ella vivía sola, estaba cansada después de las celebraciones de Navidad y quería llegar a la casa a hacer lo que más le gustaba: disfrutar de su cama, prender la televisión y comer palomitas de microondas, mientras hacía maletas para irse de viaje al otro día.

Su plan se vió cancelado y sin saber cómo, terminó en una cena con una de sus amigas y el grupo con el que regularmente salían de fiesta – y que ella había visto un par de veces.

Llegó a donde era la cena sin saber que uno de los invitados era un antiguo date que se había comportado terriblemente en el pasado y al que claramente no quería ver. Al principio pensó que lo podría soportar, ignorándolo, pero él simplemente llenaba el espacio de toda la sala. No aguantó más y empezó a hacer conversación al lado con el primer personaje que se le apareció, en parte para mostrarle su poca importancia y otro tanto para hacerse la interesante.

La cena estaba aburridísima y el vecino de asiento preguntó si no era hora de salir y tomar algo. Ella extendió la invitación al resto de los que estaban en la sala que, acomodados como estaban, decidieron quedarse. Los dos agarraron sus cosas, salieron a la calle y se fueron de fiesta.

Él no tomaba ni bailaba, pero compensaba el tiempo con un muy buen humor. Ella bailó y tomó como si no hubiera un mañana. Terminaron en su casa; Ella con la idea de un “si te veo luego no me acordaré” y Él pensando en la suerte que lo acompañaba esa noche.

Se levantaron de prisa, Ella no había terminado su maleta  y Él tenía que irse a trabajar. Él la dejó en el aeropuerto, “por solidaridad, es imposible conseguir un taxi a esta hora” -se convenció Ella- y no supieron más el uno del otro por cinco días. Ella pensó en voz bajita en Él de repente y se regañó diciendo que nada bueno podría salir de esa noche. Volvió a su apartamento “el 2 de enero” como le contestó a Él cuando preguntó antes de bajarse del carro ese día. Delante de su puerta había una bolsa con jugo de naranja, queso, pan, mantequilla, café y una nota que decía “Para que la próxima vez pueda hacerte el desayuno”.

Ellos están juntos desde el 28 de diciembre del 2008

7 de agosto

In Del amor y otros demonios on 15 agosto 2010 at 7:09 am

A mí no me digan que el amor no existe, porque yo sí lo he visto.  Y no me refiero precisamente a ese que aparece en los cuentos infantiles, donde sólo tienen que vencer un problema y ser felices para siempre. Hablo de aquel que surge entre dos personas completamente diferentes, en un evento coincidente y donde ninguno de los dos pensó que encontraría al otro y mucho menos que duraría tanto. Ese amor infinito, bueno, tolerante y paciente; que todo lo entiende y que construye sobre los errores olvidados cuando se pide perdón de corazón. Sí, ese sentimiento lo conozco. Fue el mismo que me enseñó que cuando de verdad te importa alguien haces lo que sea por él, porque en el amor y en la guerra todo se vale.

Nací y crecí en ese ambiente en el que las promesas se cumplen y los anillos son una representación del compromiso y no sólo el recordatorio de una fecha, entonces no me pidan que no crea.  He visto las buenas, malas, divertidas y dificiles situaciones de ese amor que sólo crece con cada año que celebran juntos. Nadie más que yo lo ha visto desde el principio y ha disfrutado más que cualquiera, esos momentos.

Me ha tocado estar cuando se alejan y conversan por el teléfono mil horas hasta quedarse dormidos, oir como uno se preocupa por el otro, si comió, llegó bien a la casa o sigue con gripa; y la emoción de saber que ya casi vuelve y subirán juntos a otro avión para compensar el tiempo perdido. Él hace la maleta por los dos y le tiene una sorpresa, ella corre entre las filas de inmigración para no perder el vuelo y abrazarlo lo antes posible. Así están de conectados que cada uno tiene en el bolsillo exactamente el mismo regalo para el otro. Mismo anillo, material y empaque.

Entonces, una vez más, no me hagan pensar que fue la suerte de aquellos o que es sólo una coincidencia que pocos logran vivir;  porque no concebiría un futuro con alguien que no fuera así, que no entendiera que ese amor es posible, que está guardado sólo para los que creen y son lo suficientemente pacientes para esperarlo.

¡Feliz aniversario, Sr y Sra S! Que la vida les traiga todo lo bueno, repetido mil veces.

Too little, too late

In Del amor y otros demonios on 3 agosto 2010 at 2:07 am

No es suficiente con que te digan que te aman y te adoran; que además afirmen que eres la mujer (o el hombre) más increible del mundo y que darían lo que fuera por estar cerca a ti, si todo esto se reduce a un mensaje por celular y un appointment más en la agenda. Por lo menos no en mi caso.

Entonces, la próxima vez que decidan decirle a alguien lo mucho que la(o) quieren, fírmenlo; y cuando conversen, que no sea porque están desocupados y les pareció lindo hablar con alguien que seguramente les pondrá atención. Por favor, no usen el  no quiero hacerte daño, porque con eso ya están afirmando que lo harán; además de que se oye pésimo y nadie se lo cree ya. Por último, no tienten al tiempo, porque abusar de la paciencia del otro es sólo un claro indicio de qué tan egoista puedes ser.

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