Que hay dos cosas para las que nadie es bueno: la autopromoción y las despedidas. Todo aquel que hace lo primero se ve arrogante y pretencioso. Todo el que se despide, no puede evitar caer en el cliché de las frases mil veces repetidas.
Si alguno de ustedes hace parte del alguien-que-todavía-no-conozco y sabe como manejar cualquiera de esas dos situaciones, le pido que levante la mano y me cuente cómo lo hizo.
(Ésta es la anotación personal No. 5)