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Posts etiquetados ‘deseos’

Cuando puedes.

In El cuarto de San Alejo on 22 septiembre 2011 at 4:21 am

La mitología y los cuentos infantiles están llenos de situaciones en las que el/la protagonista puede llegar a ser o tener todo lo que quiere, sin ningún tipo de restricción o prueba. Me refiero a historias como las de Aladino y la lámpara mágica (pide tres deseos y se te concederán) o al Rey Midas y el oro; que mágicamente -valga la intención- desatan conversaciones triviales sobre qué pediríamos si estuviéramos en su lugar. El típico what if…

No quiero sonar como un libro de autoayuda, por lo que dejaré de lado el hecho de las consecuencias de estos personajes y me enfocaré únicamente en el deseo: ¿Qué serías si pudieras? Si esta pregunta te remite específicamente a una profesión (de chiquita quería ser profesora), adelántate unos años y piensa en el ahora. Si todo se te fuera otorgado, ¿Qué clase de persona serías?

Tengo que confesar que si tuviera algunos -muchos- kilos menos encima en este cuerpo, mi gusto no sería el mismo. Las faldas serían cortísimas y estoy segura que mi estilo podría rayar en la desfachatez. De la moda, lo que acomoda, y por ahora lo clásico casa bien. Lo curioso es que cuando veo a una mujer con ese vestido -que probablemente me pondría de ser quién pudiera ser- lo primero que me sale es una crítica. ¡Yo podría ser ella, caminando por la calle, como si nada importara! Sólo que no lo soy y pienso que  mi estilo conservador se debe al buen gusto, al “me educaron bien” y no a las circunstancias. Entonces, ¿sería igual si lo tuviera todo?

Dejo de lado el tema del peso, porque es una opción: ejercicio + dieta + cambio en el estilo de vida + dormir (etc etc etc) y llego a la meta. Listo. ¿Qué pasa cuando hay otros elementos con más rango de acción como el poder? Entonces llega la famosa frase, “el poder, ¿para qué?” Pues para poder, responderían muchos. Y sí, para ser aquel que en el fondo muere por salir y mostrarse. ¿Quién dice que seríamos políticos honestos, cadeneros sin una necesidad infinita porque nos rueguen en la puerta, líderes justos, jefes comprensivos o ricos generosos? En teoría, todos diríamos que sí, porque es lo que debemos decir. En la práctica, pienso que el poder es el catalizador de lo que verdaderamente somos, queremos y sentimos y que en el momento en que tengamos la posibilidad, mostraremos de lo que estamos hechos.

Si son generosos con lo que tienen, justos en medida, comprensivos con los demás y no tienen necesidad de marcar su territorio engreidamente, dense por bien servidos. Cruzaré los dedos para que alguno de ustedes sea el que se encuentre la lámpara mágica y evite la pesadilla de que alguien más sea quien quiso, haciendo que los demás pagaran las consecuencias.

El extraño caso del chaleco morado

In El cuarto de San Alejo on 6 agosto 2009 at 10:43 am

Merodeo mi closet (y el de mis hermanas) con los pantalones puestos, descalza y el pelo mojado. Llevo 20 minutos buscando un chaleco morado que se vería increible para el plan de hoy; muevo la ropa de un lado para otro, reviso entre todos los estantes y paso al siguiente cuarto, donde seguro Anama o La Mona deben tenerlo. El único problema es que desde el principio sé que nunca he tenido dicho chaleco, pero lo sigo buscando, esperando que con la idea en la cabeza de una pinta perfecta, aparezca algo parecido que combine con mi pantalón.

La situación es recurrente y la reacción es por demás inverosímil:  escojo cualquier camisa con desdén, extrañando el chaleco como si lo hubiera dejado en casa de alguna amiga o hubiera olvidado ir por él a la lavandería.  El día transcurre normal, los detalles de la mañana en el closet se vuelven insignificantes y olvido la búsqueda al punto de pasar por una tienda y ni siquiera fijarme en encontrar  con que reemplazar esto que “perdí”.

¿Cómo puedo extrañar algo que no he tenido? simple, con el mismo deseo que quiero ciertas cosas en la vida que hasta ahora serían dificiles de conseguir. No me refiero a ese anhelo romántico de la existencia perfecta, donde la casa tiene el jardín recien cortado, huele a pan caliente en la mañana y todos se levantan peinados después de haber dormido 12 horas. Estoy hablando de querer ser mamá algún día y ver como engordo con el paso de los meses hasta caminar como un pingüino, imaginarme con más años (40, 50, 60) y esperar que sepa dar buenos consejos,  vivir acompañada por aquel que entienda mis locuras y arranques repentinos- me refiero a ese tipo de estados que no son negociables, bajo ninguna circunstancia.

Ahora puedo vivir sin esto, como transcurre el día cuando llevo otra camisa; sabiendo con seguridad que cuando el chaleco morado sea importante, no me tranzaré por nada que no sea remotamente cercano a lo que tenía en mente.

Strudel de Manzana

In These are a few of my favorite things on 18 julio 2009 at 12:12 am

Organizo mi vida en cajitas mentales. No se espanten, soy todo menos psicorrígida; es sólo que pienso que hay cosas que uno debe guardar, porque pueden ser de utilidad en el futuro.  Mi  favorita es la que está marcada con “remedios para la felicidad inmediata” porque además de eficaz, es susceptible a ser compartida – lo que inmediatamente me otorga puntos en el cielo (Ya saben, el que reza y peca, empata!).

Para agrandar mi cajita, hice el ejercicio de mandar un mensaje para que lo completara quien lo leyera. Era simple, sólo tenían que decir en dónde se encontraba la felicidad y empecé por el ejemplo de una de mis hermanas a la que le encanta el Redoxón desde que vivíamos en la 134 con 13 (dirección en Bogotá, para el que esté perdido) y piensa que en una de esos frascos anaranjados está la dicha del día- porque sí, es capaz de terminárselos en menos de 24 horas.

Otras opciones que recibí y que pretendo agregar con sus debidas ediciones son:

  • Una pizza de mozzarella y albahaca – cuando te despiertas en la mañana (algo pasa durante la noche, porque al otro día sabe mejor).
  • Entrar a un OXXO – es la misma fascinación que tengo por las crayolas y colores nuevos, un poco inexplicable.  (esta es una aportación de mi otra hermana, que está feliz porque por fin va a tener esas tiendas en Colombia).
  • Volver a ver a alguien de hace mucho tiempo y que te reconozca y te sonría.

Ahora bien, hay otras muchas como “comer chocolate” que no las considero porque difícilmente se me olvidarían, hacen parte de la memoria colectiva,  entonces ¿para qué incluirlas? En cambio, las clásicas, las que vienen a continuación, me han acompañado durante mucho tiempo y son sólo un poco más originales. Sin más preámbulo, las presento:

  • Hacer una playlist con la música preferida (en mi caso funciona el reguetón) y bailar un rato antes de vestirse en la mañana.
  • Soltarse el pelo y dejar que el viento lo desordene mientras caminas en el pasto descalza.
  • Manejar sola, sin rumbo fijo, sobre todo si es en autopista.
  • Cocinar, pero hacerlo bien- Empiezas yendo al mercado, escogiendo los ingredientes, poniendo la mesa bonita, sacando las copas y toda la demás parafernalia.
  • Si ya andas por el mercado, buscar olores que te recuerden lugares que no has visitado en un tiempo. En mi caso, el olor a guayaba me lleva a la finca de mi abuelo donde pasaba todas mis vacaciones.
  • Flotar en la piscina. No me refiero a nadar, sino al básico hecho de explanarse como niña chiquita en el agua y dejar que el agua solamente cubra las orejas, mientras tu barriga se quema en el sol.
  • Comprar muchos M&Ms y comérselos por colores (eso también funciona con las berries, pones en una taza fresas, arándanos, moras y demás y te las comes una por una).
  • Dormir arrunchado en una cama grande, sin preocuparse por el tiempo.

La lista puede ser interminable, sólo escribo mis favoritos.  Como siempre, hay espacio para hacer de esta caja algo más grande, por lo que, si tienen una mejor idea, siéntanse con la confianza de compartirla- los créditos serán suyos-

Si se preguntan por el título de este post, piensen en la novicia rebelde.

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