Estoy viviendo un momento complicado en el que las cosas, a) están dañadas y no hay cómo arreglarlas, b) no sirven y estorban, c) funcionan a medias y con demasiado esfuerzo, o d) probablemente todas las anteriores en diferentes etapas.
Hoy hablaba con alguien en otro contexto que decía que “estamos en una crisis general en la que le dimos demasiada importancia a lo que no tenía; generando expectativas irreales de los resultados”. Ella se refería a la industria, a mí me sonó que hablaba de mi vida. Terminó su pequeña intervención afirmando que por eso escribía todo lo que no le parecía bien -y que la cuestionaba fuertemente- para no acostumbrarse a ver las cosas en este estado. “No se me puede olvidar cómo pensaba antes, cuando no estaba sesgada. Siento que si vuelvo a estas anotaciones en algunos días, ratificaré mi forma de pensar”.
Así que, en honor de esta corta conversación de hoy y para recordar lo que sí está bien, sirve, no estorba y sólo requiere el esfuerzo debido para ser útil, les dejo mi lista de lo que debería ser siempre porque lo he visto funcionar antes:
- Los tratos, acuerdos y alianzas que se hacen con la idea de beneficiar una causa loable y mayor que el ego de algunos pocos.
- El trabajo honesto del que no se sienta en la silla a esperar un pago.
- Comprometerse con el otro, sólo por el cariño y/o respeto que le tiene.
- Amar a esa persona y decírselo todos los días. Dejar de hacerlo en el momento en que ese amor se acaba.
- Confiar en la experiencia y ser lo suficientemente flexible y abierto para dejar que otros aprendizajes lleguen.
Esto es sólo por hoy, quién saber que otra cosa pueda agregar a la lista mañana.