Llevo semanas pensando en esa frase que asegura que somos el promedio de las cinco personas con las que más tiempo pasamos. Asumiendo que algo debe tener de cierta (no he leído los estudios aún), hice la lista de quiénes serían aquellas que influyen en mi día, forma de pensar y decisiones – tontas o totalmente profundas – con el único objetivo de saber si me gusta (o no) el promedio en el que me he convertido.

El proceso, por demás interesante, me dejó una respuesta y la necesidad de agradecer la generosidad con la que estos “frecuentes” han entrado a mi vida. Veo de lo que están hechos y me quedo con la ilusión de pensar que algo, aunque sea una milésima de lo que son, se coló por osmosis. Por ejemplo, la capacidad para solucionar los problemas sin pelear o la habilidad que tiene mi primera-persona-de-esta-lista para sacar lo mejor de los que se acercan y emocionarlos al punto de que todo lo que quiere, suceda. Estoy segura que a él le gustaría contagiarme de otras cosas, como su gusto por cierta música, y que dejara por un momento mis canciones preferidas (eso nunca pasará).

Hay quienes me enfrentan a la realidad porque se comportan como un espejo de lo que soy. A ellas les debo las reflexiones más intensas y las críticas más duras. Con ellas he aprendido a que es necesario tener gente cercana, amorosa y dulce, que te cante la tabla de vez en cuando; y que es mejor hacerlo rápido para poder pasar inmediatamente a conversaciones ociosas y divertidas que no dañen el rato.

También están otros que, con poco tiempo, son capaces de tejer una red de seguridad suficientemente fuerte que te motiva a saltar e intentar lo que sea. Son independientes, leales, ágiles, inteligentes; se amoldan a la necesidad del instante y dan lo que tienen por el bien de quienes los quieren. Estar con ellos es y será siempre una garantía de llenar el alma y el corazón de buenos momentos; alimentarse del mundo que han vivido y que comparten sin límite.

Como todo ejercicio, pensar en el promedio tiene otra cara. ¿Qué tanto habré dado para sumar a su lista personal? A todos con quienes paso la mayoría de mis días, espero que el tiempo juntos los haya beneficiado tanto como a mí. Si no es así, sepan que la cuenta está pendiente y que estaré feliz de completarla pronto.

Anuncios

4 comentarios sobre “Gracias por el promedio

  1. Ufff y ahora ya me dejaste a mí clavada con esa frase. Qué cierta y qué poderosa. Me alegra saber que la mayor parte de mi tiempo la paso con el ser que más admiro en el mundo… pero del resto, me deja pensando. ¿A cuánta gente no tenemos cerca, y que adoramos, pero que nos hace daño? ¿O a cuántos admiramos tanto y no procuramos? Seré más estratégica, sin duda. Gracias, Lu. Me gusta leerte.

    1. Gracias a ti por leerme, Paola.
      Precisamente era el punto al que quería llegar: hay que ser estratégicas; entender que el tiempo, como cualquier otro recurso, no se puede desperdiciar con cualquiera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s