Decir que he sido discriminada o subvalorada por ser mujer es, desde cualquier punto de vista, incorrecto. Debo aceptar que en muchos aspectos soy una persona privilegiada a la que le dieron voz y decisión desde muy pequeña y que creció en un mundo rodeada de mujeres fuertes, independientes, valientes y amorosas que siempre dieron el ejemplo creando una vida propia.

A mí, y a otras que comparten mi realidad, no se nos puede olvidar que “a quién mucho se le da, mucho se le pide”. En ese espectro tan variable que es el vivir como mujer, en donde a unas se les niega cualquier tipo de derecho y otras pueden alcanzar lo que deseen, nosotras tenemos una obligación social.

En marzo se hablará de todo tipo de realidades por las que miles de organizaciones ya trabajan en el mundo y que afectan sobre todo a las mujeres; la pobreza, violencia, exclusión social, marginación, tráfico. Las puertas siempre están abiertas para participar en la causa que más nos llame la atención.

La otra opción (esa que cree en las pequeñas acciones que logran grandes cosas) es que compartan esta propuesta, personal y transferible, terrenal y práctica, pero no por eso sencilla: que nos hagámonos la vida más fácil entre las que estamos cerca.  

Algunas ideas que se me ocurren:

  • Procurar darles oportunidad a la generación que viene, evitando competir con ellas.
  • Intentar promover a aquellas mujeres que tienen la posibilidad y quieren llegar lejos, pero no saben cómo hacerlo.
  • Dejar de decir, por ejemplo, que “las mujeres son jefas complicadas” porque además de pegarnos un tiro en el pie, estamos provocando que todos (incluidas las niñas más pequeñas) lo crean.
  • Evitar criticar las decisiones sobre el futuro que una mujer tome relacionado a su rol. Si quieren trabajar, ¡adelante!. Si se quieren quedar en casa con sus hijos, ¡es perfecto! Tenemos opciones y es ahora cuando no deberíamos limitarnos asumiendo un deber-ser impuesto.
  • Asumir que no somos iguales que los hombres, pero que si realizamos las mismas acciones, debemos obtener las mismas recompensas.

La propuesta se queda corta si lo dejamos en 4 puntos y cómo ha sido el planteamiento inicial de este blog, siempre se puede opinar en los comentarios. Así que la invitación está hecha para que sumen. Hacernos la vida más fácil entre nosotras podría convertirse en un hábito con el que pagáramos lo que nos fue otorgado.

Gracias a @mconstruyendo por la invitación a escribir #porlasniñas #porlasmujeres.

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