En un ir y venir supe…

Que las verdades reveladas se construyen con el tiempo, pero se hacen presentes y visibles como un rayo, así en sacudida y de repente. Que tenemos la opción de abrir los oidos y escucharlas o hacer caso omiso, hasta que un día el movimiento sea tan fuerte que lo sientas como un “te lo dije” y tengas la necesidad de reaccionar, porque inevitablemente ya perdiste cualquier otra opción.

Además, que perseguimos la felicidad como si fueramos caballos detrás de una zanahoria, cuando ésta sólo llega en momentos de plenitud, atraída cuando somos quienes queremos.

Lo escribo para no olvidarlo y para que, pasado mi cumpleaños, pueda desarrollar estas ideas con alguna que otra historia.

El que mató al gato…

Fue la curiosidad. La verdad es que en este mundo conectado, no se necesita ser un gran espía para conocer el lugar, compañía, pensamientos, deseos, pecados y virtudes de cualquier persona.  Unas cuantas palabras en google te llevan a cualquier parte. Muchas veces, a un estado en el que ni sabes por qué entraste.

Aceptémoslo, satisfacer la necesidad de información es una opción tanto como tener la curiosidad. Y no me refiero a temas educativos y/o laborales, donde claramente es una virtud que debemos aprovechar y motivar. Hablo de ese tipo de datos de los que nos han dicho mil veces que no debemos enterarnos.

Ahí vamos, 1. Hacemos una pregunta estúpida en tiempos de ocio; 2. Decidimos investigar para salir de la duda y 3. Confirmamos lo que, obviamente, ya presentíamos; por que si no, ¿De dónde rayos salió la pregunta en primera instancia?

Conocer el sueldo de otro me ennegreció el buen genio por unos meses, después de perderle la admiración al criterio de su jefe; saber con quién anda alguno de mis exs me convirtió en una mujer que duda de quién soy y cómo me veo;  enterarme de los secretos de alguien más, me hizo pensar que tenía el derecho a opinar de su vida.

¿Y para qué? Nos engañamos diciendo que satisfacer la curiosidad da tranquilidad eventualmente. Sabemos desde el principio que es sólo una justificación para seguir controlando lo que, creemos, tenemos por derecho y/o antigüedad: la información de algo (o alguien más) que sentimos cerca y que por cualquier razón nos negó la autorización a conocer ciertos detalles. ¡Entendible! Nadie comparte todo lo que sabe, tiene y ha vivido, ni siquiera los curiosos. Pero eso no nos importa, porque una vez le das espacio a la curiosidad, se apoltrona en un sofa -como un gato dueño de casa- y exige demandas, que por lo general estás dispuesto a satisfacer. Es fácil. Todos tenemos un computador a la mano. La gente cada vez más deja – voluntariamente- “migas de pan” que hacen del tracking el pan nuestro de cada día.

Entonces, antes de pensar en averiguar ciertos detalles, para en seco. Pregunta si el costo emocional valdrá la pena. Cuestiona si puedes vivir sin esa respuesta. Repite que sabio es quien aprende de la experiencia ajena y evita a toda costa que tu alma se pierda en un laberinto de preguntas incesantes que no te dejen avanzar.

En el mundo de los ciegos…

…el tuerto es sólo un incomprendido. Y como representa a la minoría, tiene dos opciones: hacerse el ciego o morir en el intento de que los demás comprendan que el mundo se percibe bajo los sentidos que se utilicen. En su obstinación, llegará eventualmente a ser Rey, aceptando que la empatía – al taparse un ojo- y la sencillez (él mismo es un limitado auditivo en comparación de los ciegos) da un espacio de conversación del que todos se benefician.

Así empieza la respuesta al post del DLC’ 011 en el que me taguearon.

No entraré en detalles de antecedentes situacionales que expliquen por qué escogí las siguientes ideas para hacerlas ejes rectores de mi vida en el 2011. Sólo espero que si están buscando las suyas, éstas sirvan de inspiración tal y cómo los conceptos de Efrain lo son para mí.

Aquí van:

  • Las habilidades y capacidades son sólo la mitad del camino; la perseverancia y disciplina, te llevan hasta el borde del final. Lo que permite cruzar la línea es la motivación del sentido de lo que haces. Habrá que involucrar en ese sentido, el concepto de bienestar propio y de aquellos que tengo cerca.
  • Dudar es provechoso, en la medida en que te permite escuchar a los demás y reafirmar lo que crees. Así que este año promoveré el debate (evitando la política, definitivamente no es mi fuerte).
  • Aprender hasta el cansancio! Es la única forma de que mi apasionamiento general por las cosas de resultados y promueva nuevas ideas en el entorno.
  • Cumplir la regla de la Cadena De Favores (como mero ejercicio de ciudadanía): si alguien te hace un favor, págalo devolviendole un favor a alguien más que lo necesite y pídele que haga lo mismo.

Como siempre, están invitados a compartir.

A Efraín: tarde pero seguro. Gracias por recordarme la importancia de hacer este ejercicio cada año.